Profundización de la desaceleración china ya cobra forma en inicio del segundo semestre

Profundización de la desaceleración china ya cobra forma en inicio del segundo semestre

En julio decepcionaron los datos del retail, la producción industrial y la inversión en activos fijos, conduciendo a una caída de más de 2% en el petróleo en esta primera sesión de la semana.

Con más vientos en contra para la economía, los datos del mes pasado en China ya respaldan el escenario de una desaceleración en la segunda mitad, especialmente a medida que los brotes esporádicos del Delta continúan en el país.

Las ventas del retail crecieron 8,5% en julio, por debajo del aumento de 12,1% en junio y la producción industrial creció 6,4% tras alza de 8,3%, mientras que la inversión en activos fijos pasó de un alza de 12,6% a una de 10,3%. En cada uno de los casos, los economistas encuestados por Bloomberg estaban apuntando a cifras superiores.

Ante este panorama, la Oficina Nacional de Estadísticas de China reconoció que la “recuperación económica aún es inestable y desigual”, atribuyendo los decepcionantes resultados a “el impacto de múltiples factores, incluyendo las crecientes incertidumbres externas, la epidemia nacional de COVID-19 y la situación de las inundaciones”, que afectaron principalmente a la provincia de Henan, importante potencia industrial y del agro.

El mercado también resintió el golpe de los datos publicados ayer domingo por la noche. En Asía retrocedieron el Nikkei 1,62%, el Hang Zeng 0,8% y Shenzhen 0,58%. Pero fue el crudo el que se vio más afectado, con bajas cercanas al 2$ en el WTI y el Brent ante el temor de una desaceleración de la demanda china.

″Las preocupaciones sobre la propagación de la variante Delta en China y los efectos que esto tendrá en la demanda de petróleo continúan afectando los precios”, sostuvieron los analistas de Commerzbank en un reporte.

Contención

En efecto, las perspectivas para los meses venideros son complejas. De acuerdo a Jingyang Chen, economista para la Gran China en HSBC, “los vientos en contra están aumentando en China, además de una tendencia de crecimiento que ya se está desacelerando. Una nueva ola de brotes de COVID-19 de la variante Delta en las principales provincias afectará el crecimiento de durante al menos el tercer trimestre”.

De todas maneras, hay espacio para que se contenga el ritmo de la desaceleración. Por una parte, analistas de Mizuho Securities Asia plantean sus dudas respecto a que “la situación dure ya que las infecciones locales se redujeron durante la semana pasada. El número de infecciones locales diarias (incluidas las que no son síntomas) disminuyó a 16 el domingo pasado, en contraste con 128 hace una semana”.

Además, destacan que Politburó del Partico Comunista Chino en julio “permitió más espacio para el apoyo de políticas en vista de los crecientes vientos en contra en segundo semestre y el próximo año”. Esto, según estiman, “significaría un apoyo fiscal más focalizado, una aceleración de la inversión dirigida por el gobierno (aunque probablemente a un ritmo gradual) y una política monetaria más flexible con medidas de relajación marginales cuando sea necesario en los próximos meses”.

En la posibilidad de que se despliegue más soporte a la economía coinciden en HSNC. Según precisa Jingyang, los resultados de julio “presionarán a Beijing para que ofrezca una flexibilización más específica”, lo que en concreto implicaría que “la emisión de bonos del gobierno y el gasto público se aceleren notablemente en los próximos meses y que la política monetaria se adapte a la creciente demanda de liquidez”.

Actualmente, en la encuesta de Bloomberg, se estima que el Gigante Asiático crecerá 6% y 4,7% en el tercer y cuarto trimestre, respectivamente. De esta manera, promediaría en el año un alza del PIB de 8,5%, lo que igualmente implica un rebote frente a la limitada expansión de 1,2% experimentado en 2020, en el marco de la pandemia.

Fuente: latercera.com