Boinas negras a la calle: Todo lo que se sabe de la Brigada de Operaciones Especiales del Ejército

Para contener a millones de capitalinos que quedaron en cuarentena, el Gobierno desplegó en Santiago a miembros de la Brigada de Operaciones Especiales Lautaro (BOE), una de las unidades de élite del Ejército. ¿Quiénes son los integrantes de estas fuerzas militares, también conocidos como “boinas negras”, que ahora patrullan por la capital?

El ministro de Defensa, Alberto Espina, anunció este jueves que más de 14 mil miembros de las Fuerzas Armadas, Carabineros e Investigacionescolaborarán en las labores de patrullaje durante la cuarentena que fue decretada para casi 5 millones de habitantes en 21 comunas del Gran Santiago.

El secretario de Estado detalló que entre estos efectivos estarán integrantes de la Brigada de Operaciones Especiales (BOE), una de las unidades de élite del Ejército, también conocida como “boinas negras”, y aseguró que con esta medida “estamos con toda la carne a la parilla colaborando”.

QUIÉNES SON

En la tradición chilena, un alférez titulado de la Escuela Militar puede hacer carrera en una de las seis escuelas de especialización (infantería, artillería, caballería blindada, ingenieros, telecomunicaciones y servicios) y luego tomar los cursos de especialidad secundaria que se imparten en distintas unidades del Ejército. 

Precisamente, a estas subespecialidades hacen referencia las boinas. Por ejemplo, la de color rojo la utilizan miembros de la caballería y los vehículos blindados; la verde, montañeses; la negra, paracaidistas y comandos. Esta última es la base de las unidades de fuerzas especiales terrestres que componen la BOE, aunque en ella trabajan también buzos tácticos, francotiradores, combate especial (técnicas de lucha cuerpo a cuerpo), entre otras.

La brigada desarrolla sus actividades en el campo militar de Peldehue, ex Fuerte Arteaga, al norte de la comuna de Colina. Jerárquicamente, responde al Comando de Operaciones Terrestres, alta repartición que da cuenta directamente a la Comandancia del Ejército y al Estado Mayor.

ORIGEN E HISTORIA

La Brigada de Operaciones Especiales se creó oficialmente el 2006 y es hija de dos corrientes internas del Ejército. Primero, la del Regimiento de Infantería N°22 Lautaro, que fue constituido inicialmente como batallón para la Guerra del Pacífico en 1879 y bautizado así en homenaje al histórico toqui mapuche. 

Tras la rendición de Puno, el regimiento fue desarmado, pero reorganizado 12 años después por sus principales líderes, los generales Orozimbo Barbosa y Eulogio Robles, quienes lo convocaron para defender al Presidente José Manuel Balmaceda durante la Guerra Civil de 1891. Sentenciada la derrota, ambos oficiales fueron brutalmente asesinados y el regimiento trasladado a Rancagua.

En esa ciudad formó parte de la II División del Ejército, hasta que en 2001 deciden removerlo al Fuerte Arteaga. Desaparece definitivamente en 2006 y en su lugar se crea la BOE, que en su homenaje también recibe el nombre de Lautaro.

Escudo de la BOE. Foto: Agencia UNO 

La otra vertiente de la cual se nutre la BOE tiene directa relación con la formación de los primeros oficiales de la institución castrense en la Escuela de las Américas, una iniciativa militar de Estados Unidos asentada en Panamá tras la II Guerra Mundial, y que durante la Guerra Fría sirvió como satélite para expandir la denominada Doctrina de Seguridad Nacional en los ejércitos latinoamericanos.

Con los primeros oficiales chilenos formados en Panamá se realiza en nuestro país el primer curso de comandos en 1962, génesis de lo que años después se conocería como Escuela de Paracaidistas y Fuerzas Especiales del Ejército. Dicha institución incorporó la unidad de combate especial en 1985 y desde esa escuela fueron elegidos los principales integrantes de la unidad antiterrorista de élite que custodiaba a Pinochet, conocida como comando Cobra.

Escudo de la Escuela de Paracaidistas. Foto: Agencia UNO

FUNCIÓN EN TIEMPOS DE PAZ

En distintos documentos oficiales del Ejército, se establece que sus unidades están capacitadas para realizar distintas tareas y misiones en tiempos de paz, principalmente en contexto de emergencia y catástrofes, esto es, incendios forestales, sismos, inundaciones, aluviones, erupciones volcánicas, entre otros.

Sin embargo, no existe mención a su trabajo en contextos de pandemia o crisis social, como ha ocurrido en los últimos meses en nuestro país. Desde el Ejército explican a The Clinic que hay elementos de la BOE que podrían servir de ayuda a las labores que ya se están cumpliendo, como un personal de mayor especialización y más disponibilidad de equipos y vehículos tácticos.

“En diferentes emergencias y catástrofes ocurridas en los últimos años, su despliegue ha colaborado en búsquedas y rescates, apoyo a poblados de difícil acceso, distribución de alimentos a lugares aislados lanzados desde el aire, restablecimiento de comunicaciones y resguardo de instalaciones críticas, entre otras actividades de apoyo directo a la ciudadanía”, detallan.

Boinas negras en Santiago. Foto: Agencia UNO

Pese a ello, el Gobierno ha encontrado un elocuente detractor a la intervención de “boinas negras” particularmente en casos de crisis social, como el estallido de octubre o el conflicto mapuche: El general (r) y exmiembro de la CNI, Eduardo Aldunate.

En una carta publicada por El Mercurio en febrero de este año, el exdirector de la Escuela de Paracaidistas y Fuerzas Especiales del Ejército acusó que el Ejecutivo ha hecho “oídos sordos de lo sostenido tan recientemente por civiles y militares de no volver a involucrar a los soldados en el control del orden público ante la crisis política y social que vivimos”.

“Algunos, inspirados por algo de desesperación, y otros, por diferentes motivaciones, dirigen sus miradas hacia las FF.AA., las que, digamos, no tienen ni deben tener preparación para actuar como policías”, agrega en la misiva.

La situación se repitió a fines de abril, cuando Aldunate criticó la intervención de alrededor de 80 “boinas negras” en las provincias de Malleco y Arauco tras los sucesivos hechos de violencia que han ocurrido en dichas localidades pese a la pandemia. 

En una carta enviada al mismo diario, subraya que “este es un tema político y advierto una suerte de desatino involucrar a los militares en la gestión de una problemática no resuelta por nuestra sociedad”.  

Fuente: theclinic.cl